Ha sido nuestra primera visita seria. Habíamos pasado por allí pero nunca expresamente a jugar.
Esos columpios con asiento trona están muy bien, y poquito a poco le coges el gustillo al balanceo.
Bajamos varias veces por el tobogán y eso si que te encantó. Te echaste unas buenas risas.
También habia motos y animales sujetos con un muelle, a los que te puedes subir para cabalgar. Estos te quedan un poco grandes.
Pero lo que más disfrutas, como en todos lados, es estar con más gente, niños y mayores. Observas y aprendes continuamente.
Y es una suerte. Porque papá y mamá compraron una casita en un barrio lleeeeeeno de parques para niños.
Papá